Por SAM LIPSYTEredaccion@elcolombiano.com.co
Hace poco escuché a una joven y exitosa escritora admitir que, aunque sabía que estaba mal, tenía un lugar en su corazón para Philip Roth. Podría decirse que el mejor novelista estadounidense viviente (Don DeLillo y Toni Morrison todavía están con nosotros, según revisé), Roth murió el 22 de mayo, y como muchos lectores de ficción, he estado pensando en su legado, incluido lo que podríamos querer decir cuando decimos que es “incorrecto” que él nos guste.
Es justo decir que yo soy uno de esos “ciertos otros lectores” mencionados en una evaluación reciente de Roth que considera al “Teatro de Sabbath” (Sabbath’s Theater) su mejor logro. Roth una vez describió su proceso de esta manera: “Cavo un agujero...