El fracaso histórico del problema agrario que ha producido la prolongación de la violencia por más de cincuenta años, es resultado de la incapacidad para resolver el asunto de la injusta distribución de la tierra. Su consecuencia ha sido el desalojo violento del campesinado y la concentración de la propiedad en manos de grandes terratenientes y de narcotraficantes.
De acuerdo con el Banco Mundial, Colombia es uno de los países más desiguales del mundo, con un índice Gini de 55,1, superado en América por Honduras y Guatemala. En el caso de la propiedad agraria la situación es grave, si se considera que el Gini de tierras es de 0,92. Así, dos tercios de quienes trabajan la tierra, son jornaleros sin tierra propia. “Del tercio del campesinado que...