¿Por qué un ciudadano tiene derecho a ser muy escéptico al examinar las noticias que están anunciando pactos, acuerdos, coaliciones en estos días inaugurales del año y de la nueva campaña electoral? ¿Por qué no deben sorprender las alianzas insólitas en las que no aparece el bien común en la mira, sino la obsesiva carrera proselitista en busca de un voto más, tan parecida a la guerra del centavo de muchas flotas de buses?
Nadie en la historia ha sido capaz de sacarle el diablo a la política. Todos los que lo han pretendido han fallado en el intento. Un profesor cuyo ejemplo de independencia guía a sus discípulos aconseja: “Si quieres meterte a la política tendrás que vértelas con todos los demonios”. Otro maestro de transparencia sostiene que...