Juan Sebastián Bach (1685-1750), el músico más grande de la historia, tuvo toda su vida este propósito: quiero que toda mi música sea solo para cantar la gloria de Dios. Y para el gran músico ruso Ígor Stravinski (1882-1971), la música de Bach es un milagro de principio a fin.
Milagro es el hecho inexplicable que atribuimos a una intervención sobrenatural de origen divino. El milagro connota el misterio, que es lo que no podemos comprender por su profundidad inagotable. Milagro y misterio van de la mano, y más si se trata de Dios, uno que es tres, tres que son uno. Es maravilloso que las matemáticas participen en la apreciación del misterio divino.
Santiguarse es lo primero que los padres cristianos enseñan a sus hijos. Y así Padre, Hijo y Espíritu...