La manera como se transfiere el poder en una sociedad es un indicador que revela su nivel de desarrollo, la fortaleza de sus instituciones y su madurez política. En algunos países de la región, quien detenta el poder sólo se desprende de él ‘cuando la muerte nos separe’. Si por algún motivo debe hacerlo antes, el poder se le transfiere en forma dinástica a un pariente cercano. La idea de transferírselo a un grupo disidente o a quien no pertenezca a la revolución gobernante, es anatema. Los dirigentes de una nación vecina han dejado saber que o gobiernan ellos o no gobierna nadie. Y ante la perspectiva de su eventual salida del gobierno, practican una estrategia de tierra arrasada. Así se explica lo que sucede en Venezuela. En Nicaragua, Daniel...