En este gobierno siempre se ha dicho, cuando termina un debate electoral, que han sido las elecciones más pacíficas de la historia. Estas, del pasado once de marzo, no podían ser la excepción. Pacíficas si se habla sólo del uso de las armas, pero violentas si hablamos del fraude y de la corrupción que ha sido la constante en este gobierno. En las presidenciales del 2014 cambiaron la tendencia que se mantenía hasta horas de la noche cuando, por casualidad, se presentó un apagón en la Costa Caribe. Perdió Óscar Iván y ganó Santos. En el plebiscito de 2016, fue tan claro el triunfo del no, que no pudieron acortar la diferencia hasta lograr la mayoría del sí. Posteriormente, el señor presidente apeló a sus habilidades de la trampa, tan común en...