Por John Leguizamo
Donald J. Trump ha hecho una cosa buena. Ha galvanizado a una comunidad diversa y en conflicto. Durante años, activistas y políticos han luchado por conseguir que los latinos voten y muestren su poder. Pero no fue hasta que la retórica racista de Trump echó luz sobre el sentimiento antilatino que sentimos la necesidad de hacer que nuestras voces sean escuchadas en cuanto a los asuntos que nos importan: desde financiamiento apropiado para nuestras escuelas, mejor infraestructura en nuestras comunidades y asistencia económica, hasta cuidado de la salud que no considera que la pobreza es una condición preexistente.
Hay unos 56 millones de latinos. Somos la minoría étnica más grande en los Estados Unidos, casi 18 por ciento de la...