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Llegar al 2028

El mundo se pregunta de dónde saldrá la próxima fuente de crecimiento.

hace 1 hora
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  • Llegar al 2028

Por Juan Carlos Manrique - opinion@elcolombiano.com.co

Hace dos semanas, Bogotá reunió a más de 500 expositores de 16 países en feria industrial donde se exhibieron robots, inteligencia artificial, automatización y tecnologías capaces de transformar la producción. Mientras tanto, buena parte de nuestra conversación económica continúa alrededor del dólar, tasas de interés y la próxima crisis. Dos maneras de mirar el futuro: cómo sobrevivir o imaginar cómo producir de otra manera.

La discusión no es exclusivamente colombiana. El mundo está preguntándose de dónde saldrá la próxima fuente de crecimiento. Y no está sentado esperando la respuesta. La industria de semiconductores proyecta inversiones extraordinarias para aumentar su capacidad; Corea construye nueva infraestructura para inteligencia artificial; y la aviación desarrolla SAF y combustibles sintéticos producidos con hidrógeno y CO₂ capturado. El futuro no espera a 2028. Ya se está financiando.

La diferencia es importante: esos países y esas conversaciones no tratan de adivinar el futuro. Están invirtiendo para construirlo. Y cuando llegue 2028, algunas de esas apuestas ya llevarán años madurando. Nadie sabe cuáles triunfarán. Ese es el punto. Innovar consiste en invertir antes de conocer el resultado. Mientras unos países y empresas construyen las fábricas, la energía, los chips y los combustibles con los que esperan competir en la próxima década, nosotros dedicamos buena parte de nuestras energías a pronosticar qué tan difícil será el próximo año.

Colombia no debería mirar esa conversación desde la tribuna. BBVA Research proyecta un crecimiento de 2,3 % en 2027 y 3,1 % en 2028. Estima que la inversión fija podría aumentar 7 % en 2027 y 6,4 % en 2028. No es una bonanza anunciada. Pero sí un escenario distinto después de tantos años dedicados a explicar por qué las cosas pueden empeorar. El pesimismo puede convertirse en una costumbre intelectual. Cuando damos por hecho que mañana será peor, concentramos nuestros esfuerzos en proteger lo que tenemos y dejamos de imaginar alternativas. Nos hemos vuelto expertos en administrar dificultades. ¿Sabremos construir crecimiento? ¿Cuál es nuestra apuesta?

Y sería ingenuo desconocer la urgencia. Un dólar barato puede golpear a exportadores y empresas que compiten con importaciones. El crédito continúa costoso y muchas compañías enfrentan problemas de liquidez. Para algunas, las buenas noticias de 2028 pueden llegar demasiado tarde. Los pronósticos económicos tienen una ventaja sobre las empresas: no necesitan pagar nómina mientras esperan cumplirse.

Por eso, 2027 podría resultar más importante que 2028. Habrá que proteger la caja y administrar los riesgos, también revisar negocios, incorporar tecnología, desarrollar productos y explorar mercados. El problema es que habrá que financiar la transformación mientras estamos pagando la supervivencia. La feria de Bogotá mostró que muchas tecnologías del futuro ya están aquí. Qué vamos a hacer con ellas. 2028 podría ser buen año. Los buenos años no llegan iguales para todos. Hay que pensar en grande, con optimismo racional, y convertir la esperanza en inversión, innovación y abundancia con equidad. Para aprovechar el 2028 hay que sobrevivir a 2027. Haciendo lo mismo tampoco garantiza tener futuro. Los países y las sociedades son lo que conversan.

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