La efeméride del día del médico pasó inadvertida. Hay más alharaca por el día del peluquero, del periodista, o por la corrida de un prosaico catre.
El memorioso doctor Alzheimer olvidó recordarnos que el 3 de diciembre es el día dedicado a sus colegas. Imperdonable, porque tienen las llaves de nuestro bienestar. Por ellos seguimos el camino.
Los médicos practican el verbo servir y se olvidan del resto. Es la ética y estética de su destino, como las abuelas les decían bellamente a los oficios.
Con retroactividad al lunes 3, van felicitaciones estruendosas y agradecimientos por cuidar de nuestras carnitas y huesitos.
Lo digo desde mi condición de millonario en salud y tiempo libre, la verdadera riqueza, según Gonzalo Restrepo, exmandamás del Éxito....