En China un número muy elevado de niños son abandonados por sus padres cada año. Una mezcla de conducta inmoral y el descuido del Estado se dan la mano para que tal atrocidad no haya sido detenida. Por décadas, la política de “un solo hijo” contribuyó a generalizar la práctica del abandono de los recién nacidos si al venir al mundo se trataba de un segundo hijo. Las hembritas eran desechadas con frecuencia -abortadas o simplemente abandonadas- por la marcada preferencia de la pareja por el bebé varón que mantendría a sus padres al llegar a edades avanzadas y que es más fuerte y útil para el trabajo rural.
En las comunidades pobres la enfermedad de un niño aun hoy, puede provocar su abandono cuando la familia no cuenta con los recursos para pagar...