Las oficinas gubernamentales de protocolo trabajan horas extras elaborando la lista de invitados que acompañarán en su avión al presidente Santos a Oslo para recibir el Nobel, así no “haiga” paz, como diría Tirofijo.
Para empezar, muchos de los que le dieron el sí de las casadas al plebiscito, confían que les repitan la invitación que les hicieron para asistir en Cartagena a la firma de los acuerdos.
Hacen fila para subir a bordo los lagartos que se dejan ganar al póquer del novel Nobel para mantenerle la moral en alto. En otras administraciones, los sacamicas del gobernante se dejaban derrotar al tenis.
Cuando estaban en el curubito, el general Rojas y Belisario Betancur nunca perdían cuando jugaban ajedrez, su gran afición. En tiempos de Simón...