Estoy aterrado con lo fácil que fue para Stephen Paddock matar a tantas personas en Las Vegas. Acumuló un montón de armas en su cuarto de hotel, rompió dos ventanas y luego, como en un campo de tiro, se puso a disparar a las 22 mil personas que asistían a un concierto al aire libre.
Matar es muy fácil en Estados Unidos. No hay ninguna disputa de que en este país hay un peligroso enamoramiento con máquinas que te matan. En Estados Unidos existen más armas que habitantes; hay 112 armas de fuego por cada 100 habitantes, según un rápido vistazo en línea.
El argumento es muy sencillo: Mientras más pistolas y rifles existan, más fácil es que se usen para matar. Pero esta lógica nunca ha podido convencer al Congreso de Estados Unidos. Matanza tras matanza,...