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Mateo Castaño Sierra

Ingeniero civil con maestrías en Finanzas de la Universidad EAFIT y Administración de City, University of London. Ha sido analista financiero, consultor en estrategia y director de Planeación. Su trayectoria combina el análisis cuantitativo con la comprensión económica de empresas y regiones. Apasionado por los desafíos que despiertan su curiosidad, Mateo plantea lo que Medellín requiere para consolidarse como destino global sostenible.

Hard Choice

hace 1 hora
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Por Mateo Castaño Sierra - @matecastano

Hoy justo hace 4 años, la semana después de la segunda vuelta de 2022, subí a un avión en Londres con destino Medellín y dejé atrás una vida que parecía resuelta —visa de trabajo, futuro cómodo, todo medido— para apostarle a Colombia. No era una decisión obvia: cambiaba lo seguro por lo incierto y todavía no sabía si saldría bien. En pleno vuelo, viendo cómo me acercaba a casa, me hice una pregunta me ha estado dando vueltas todo este tiempo ¿será que me estoy equivocando?

Lo que hice no fue del todo racional: fue parte épica personal, y parte romanticismo colectivo. Lo asumí como lo que Alejandro Salazar llama “hard choice”: una decisión difícil en el presente que, justo por difícil, guarda una recompensa única en el futuro. O, como lo recordaba mi mamá cuando era pequeño: “el que elige, renuncia”.

Renuncié, sí. Y durante un buen tiempo no tuve cómo saber si había escogido bien. Lo curioso es que, mientras yo dudaba de mi decisión, millones de extranjeros le apostaban a Colombia sin dudarlo. El año en que me devolví llegaron 4,6 millones de visitantes; para 2024 ya eran 6,7 millones —récord histórico— y dejaron más de US$9.000 millones en divisas. Resulta que el mundo le apostaba a Colombia con más convicción que yo.

Y no fue solo el mundo. Estos cuatro años a mí también me llenaron las manos: me casé con el amor de mi vida, formé una familia increíble, tuve tres trabajos extraordinarios, lancé un podcast, empecé a escribir esta columna y estuve en tertulias, campañas, think tanks y toda clase de proyectos con gente increíble. Han sido años estresantes —tanto por cosas que podía controlar como por cosas que no—, pero también han sido de los años más plenos de mi vida.

Me gusta pensarlo así: es probable que por fuera de Colombia exista una mejor vida, pero solo en Colombia puedo vivir una mayor vida —a veces más amarga, pero muchas veces más dulce; con algo más de cortisol, pero con mucha más serotonina—. Colombia es un país que vivo con la intensidad de la mayúscula. Por eso no me arrepiento: un minuto de vida aquí me parece más valioso que una hora en cualquier otro lugar; un dólar de PIB creado en Colombia, más meritorio que cien generados afuera; un problema resuelto aquí me llena de más propósito que cualquier comodidad ajena. Y no es porque seamos perfectos: es justo lo contrario. Como no lo somos, queda más por hacer, más terreno virgen donde dejar huella, más chances de lograr algo que de verdad valga la pena.

Aquel pasajero indeciso del avión no tenía cómo saberlo. Pero hoy me lo puedo confirmar: una y mil veces volvería a escoger a Colombia. No sólo mi hogar, sino mi “hard choice”.

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Mateo Castaño Sierra

Ingeniero civil con maestrías en Finanzas de la Universidad EAFIT y Administración de City, University of London. Ha sido analista financiero, consultor en estrategia y director de Planeación. Su trayectoria combina el análisis cuantitativo con la comprensión económica de empresas y regiones. Apasionado por los desafíos que despiertan su curiosidad, Mateo plantea lo que Medellín requiere para consolidarse como destino global sostenible.

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