Podría empezar diciendo algo así como: “Me pudre la gente que siempre está feliz”, pero no es así, no tengo nada en contra de aquellos que se ven siempre muy alegres, que lucen una sonrisita en los labios que deja de ser natural y se vuelve entonces la máscara impuesta por un librito de superación personal que sugiere: “Siempre alegre, sonríe, el simple hecho de estar vivo amerita una carita feliz, azul, trata de ver todo como si fuera azul”.
Lo cual resulta curioso porque, por ejemplo, ese color que para algunos denota alegría, en inglés cotidiano decir: “I feel blue” significa estar triste, melancólico. De ahí mismo se deriva el blues, ese género maravilloso que desgarra el corazón, que nos hace sentir que la vida tiene sentido en la medida...