Por CATHARINE A. MACKINNONredaccion@elcolombiano.com.co
El movimiento #MeToo (#YoTambién) está logrando lo que hasta la fecha la ley de acoso sexual no ha logrado.
Esta movilización en masa contra el abuso sexual, por medio de una ola sin precedentes de declaraciones públicas en medios sociales y convencionales, está erosionando las dos barreras más grandes para ponerle fin al acoso sexual en la ley y la vida: la incredulidad y trivializar la deshumanización de sus víctimas.
La ley de acoso sexual -la primera ley en concebir la violación sexual en términos de desigualdad- creó las precondiciones para este momento. Sin embargo los infractores aún podían contar razonablemente con la negación de los abusadores y la devaluación de los acusadores para...