Yo no soy capaz, como muchos, de hacer en la cama de todo. En ese asunto soy más bien simplón, llego a la cama solo a dormir y rara vez veo televisión, incluso, soy partidario de sacar ese aparato de la alcoba, porque cada que lo prendo me hace pasar horas y horas entre el sueño y el ensueño, entre una penumbra que apenas me permite recordar lo que he visto. Me gusta una cama silenciosa, sin mucho misterio, apenas con un libro antes de dejar que mi mente se desconecte en instantes. Para mí la cama no tiene mucha ciencia, no es el espacio donde ocurren muchas cosas en mi vida; sin embargo, este asunto lo estoy replanteando después de leer en una fila interminable un libro curioso que encontré hace poco: “Todo sobre la cama” de Anthony Burgess....