Las naranjas de ahora vienen sin jugo. El vaso mañanero que antes se llenaba con dos pequeños soles amarillos, ahora requiere tres o más. El sol está deshidratando frutas y verduras. Los tomates cuestan casi el doble del año pasado. Todo está seco. El cielo es bóveda completamente azul al cabo de la cual dispara rayos ultravioleta un astro difícil. Caminar por las calles capitalinas es estar en vacaciones de tierra caliente sobre el mismo cemento que durante todo el año entumece.
Lo grave es que en el altiplano no hay piscinas ni aire acondicionado. Tampoco las muchachas suelen andar en sandalias ni con atavíos vaporosos. Es un falso asueto, rodeado de prados mustios y perros acezantes.
A la estación veraniega de comienzo de año se suman el fenómeno...