La ofensa es un gran método pedagógico. Hay que golpear a los hombres para que descubran que están vivos, que la vida se les desliza bajo el zapato como un reptil que los está matando sin darse cuenta. Diría Gonzalo Arango en una de sus cartas.
No podemos seguir admitiendo esa estrechez y poco rigor crítico a la hora de abordar el discurso oficial, y menos en estos momentos en que este ha incorporado dentro de su retórica el elemento “Revolución verde” o de sostenibilidad. Hay que agredirlo, y tomar con pinzas esta expresión cada vez que sea utilizada en el terreno de lo público.
Destinar gran parte del territorio de un pueblo al cultivo de un solo producto para la exportación como el caso del café, puede tener graves consecuencias, no solo desde...