Nunca, como en este tiempo, las estrategias de manipulación humana son tan poderosas y efectivas. La mayoría de la gente se deja influenciar por la artillería propagandística que despliegan los estrategas de campaña, que logran mostrar a su candidato como el redentor (y como los votantes tienen el corazón enamorado de él, se lo creen) y al oponente como el mismo satanás.
Y aunque en este tiempo de calor electoral las campañas a favor y en contra son capaces de hacer creer a los votantes que fulano de tal es la salvación para el país, la historia ha demostrado, después de un tiempo de comenzado el mandato, que el personaje elegido nada tenía de salvador.
Salgamos a votar, pero no con la esperanza de que votaremos por un redentor. Ninguno de los...