Querido Gabriel,
¿Alguna vez jugaste Mario Bros? Cuando en casa nos regalaron nuestra primera consola, que fue además la última, se volvió una obsesión. Por eso abrí un video que me llegó en uno de los pocos grupos de chat que conservo, porque su nivel de conversación me agrega valor. Son personas buenas que hacen diariamente cosas positivas por nuestro país. Pero no te imaginas mi asombro y tristeza.
Una mujer con un vestido pequeñísimo camina por el conocido paisaje del videojuego. Entra a un lugar que debe ser una clínica. Sale del edificio con un aumento de senos considerable. Al fondo, risas grabadas. Avanza y llega a una puerta que parece ser de una discoteca, con un portero al que convence de dejarla entrar mostrando abiertamente esa misma...