Por más que lo intento, todavía me resulta incomprensible que alguien asesine a otro. Que alguien se cargue una vida por venganza, por ira, porque le pareció que tal o pascual eran poca cosa. Una puñalada en el corazón, un disparo en la cabeza, la sangre que inevitablemente debe quedar en alguna parte del cuerpo o en la conciencia. ¿Conciencia? ¿Será? Asesinar resulta fácil, a nadie se le niega la oportunidad de morir antes de tiempo, qué cuentos de Dios y de muertes naturales, hay pequeños dioses armados en esta ciudad que definen iracundos cuándo se expira, cuándo la ruta es no volver a casa.
No hay Dios que salve, a veces ni gente, así sea un tumulto de personas cargadas de esperanza. Morir asesinado es sencillo, solo se requiere de la voluntad...