La política es conflictiva; de eso no cabe ninguna duda. Pero el conflicto político tiene que tener una base de unidad. Álvaro Gómez Hurtado (1919-1995) la llamaba el “acuerdo sobre lo fundamental”. Ese acuerdo puede expresarse en la Constitución Política, debería afincarse en la cultura que hace que seamos una comunidad política –distinta de las demás– y que, a veces, llamamos sentimiento nacional. Este sentido de unidad estuvo roto en el país por la guerra, la de mitad de siglo y la más reciente, eso se entiende.
Sin embargo, lo que presenciamos ahora tiene poco que ver con la disputa política normal y reglada que se conoce en casi todo el mundo. Estamos en presencia de un estilo tóxico de hacer política y de plantear las diferencias que tenemos...