Donald Trump dice que los periodistas somos “enemigos de la gente”. No es cierto. Miente otra vez. Lo que el presidente de Estados Unidos no entiende es que nuestro trabajo es cuestionarlo, obligarlo a rendir cuentas y, cuando no dice la verdad, denunciarlo y apuntar a los hechos.
Lejos de ser sus enemigos, a los reporteros nos toca hacer las preguntas de la gente. Si no las hacemos nosotros ¿quién? Ese es precisamente nuestro trabajo en cualquier democracia. Balanceamos al poder. Para eso sirve socialmente el periodismo. Los reporteros somos servidores públicos, ni más ni menos.
Pero eso no lo agradece Trump. Como tampoco lo reconoció el líder venezolano, Hugo Chávez, en su momento. Ambos escogieron la misma estrategia: insultar a la prensa libre...