<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Ángela Marulanda
Columnista

Ángela Marulanda

Publicado el 16 de enero de 2017

No somos padres deficientes... sino confundidos

Los padres queremos ver a los hijos triunfar, vencer, gozar y superarse. Queremos que les vaya bien en sus estudios, en el trabajo, en las relaciones, en el amor y en la vida. Nuestro gran anhelo es que triunfen y que sean personas muy felices. Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos que hacemos la mayoría de los padres para proporcionarles a los hijos todas las oportunidades posibles para que triunfen en su vida, los resultados que estamos viendo no suelen ser lo que esperamos. Cada vez parece ser que hay más niños y jóvenes que, a pesar de que “lo tienen todo”, viven inconformes y aburridos, agradecen poco y exigen mucho, se dan por vencidos ante cualquier tropiezo o dificultad, no asumen sus deberes o responsabilidades y sus sueños no van más allá de “pasarla bien”, entendiendo por tal parrandear a como dé lugar.

Por fortuna no todos son así, ya que también hay muchos jóvenes que son entusiastas, dedicados y altruistas, gracias a que no solo tienen grandes ideales, sino que luchan por alcanzarlos... pero no son la mayoría.

La responsabilidad por lo que estamos viviendo no es solo producto de las equivocaciones de los padres, como suele afirmarse. Es ante todo el resultado de la confusión a que han dado lugar los cambios tan grandes y profundos que hemos experimentado en los últimos tiempos. Gracias a los avances en la informática y a la sofisticación tecnológica de los medios de comunicación, los mensajes de la cultura consumista llegan hoy a todos los rincones del mundo, incluyendo los espacios más íntimos de nuestros hogares y lo más profundo de nuestras mentes, todo lo cual ha ido cambiando nuestra forma de ver, de pensar y de vivir. Esto ha contribuido a que los padres vivamos tan confundidos que nos equivoquemos más y se nos acuse más, lo que aumenta nuestra culpabilidad y nuestra falta de cordura.

En este estado de cosas, a menudo actuamos motivados ante todo por nuestros temores, más que por nuestros instintos paternos y “sentido común” con que nos ilumina el amor por los hijos. Es así como podemos anteponer sus necesidades y no sus caprichos, para guiarlos hacia lo que más los beneficia, además de alimentar en ellos las cualidades y virtudes que les ayudarán a forjarse una existencia plena y una vida profundamente satisfactoria.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

D. INDEPENDIENTE MEDELLÍN

El poderoso va a la final de la Copa Águila 2019. Jugará contra el Cali y revive la ilusión de su fiel hinchada.

$titulo

ALTOS NIVELES DE RUIDO

Las mediciones en el Valle de Aburrá arrojan índices superiores a los recomendados. Hay zonas críticas.