Cuando se aproxima el final de su mandato, los presidentes norteamericanos tienen motivos para reflexionar sobre la forma como serán percibidos por los historiadores del futuro. En el caso particular de Barack Obama, dada la virulencia del prejuicio racial que ha tenido que enfrentar, sus detractores se adelantaron a pronosticar un final melancólico para un gobierno a la deriva, que ha debilitado a Estados Unidos a causa de un liderazgo vacilante. Para la extrema derecha, quien ocupa la Casa Blanca es un ateo islámico marxista, originario de Kenia. Otros le señalaban a Vladimir Putin como ejemplo de un líder varonil exitoso. Entre los menos exaltados, Jeb Bush lo critica por utilizar palabras con muchas sílabas. Unos y otros intentan crear la...