Con el creciente interés por la espiritualidad en los últimos años, muchos padres están deseosos de enriquecer la vida espiritual de sus hijos y contrarrestar así el materialismo, el consumismo y todos los demás excesos derivados de una vida rica en bienes pero pobre en riqueza interior.
Lo que parece ignorarse es que la espiritualidad no se enseña tan solo con sermones y clases de religión. La riqueza espiritual se alimenta, ante todo, del estilo de vida que llevamos. Un medio para entenderlo es observar cómo han vivido quienes han sobresalido como líderes espirituales porque son personas que se han dedicado ante todo a servir al prójimo y muy poco a hacer o tener más cosas, más dinero, más poder... por lo que su vida se caracteriza por la...