Por MARIELA DÍAZ LONDOÑO
Es una realidad que los motociclistas no cumplen las normas de tránsito ni las del civismo más básico. Se montan a la moto y no hay ley que los cobije. Esa sensación de no estar vinculados al cumplimiento de las normas se va contagiando a todos los conductores de cualquier clase de vehículo, incluyendo bicicletas. Llama la atención que, por ejemplo, ya seamos la excepción los conductores que SÍ ponemos direccionales (es decir, aquellas señales luminosas intermitentes para indicar a los demás que vamos a girar o a estacionar). Tan avispados los paisas: dizque no las necesitan....