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Ana Mercedes Gómez M.
Columnista

Ana Mercedes Gómez M.

Publicado el 06 de diciembre de 2015

¿Palacio contra BG. Martínez?

Pensaba escribir sobre el significado de la Navidad para el mundo cristiano. Pero mi conciencia me pide hacerlo sobre los ataques al Brigadier General Luis Eduardo Martínez Guzmán para no dejarlo ascender al grado de Mayor General, una injusticia con connotaciones políticas.

El General Martínez tiene 246 distinciones por ser un excelente Policía. Es un hombre transparente y eso no gusta en ciertos rincones palaciegos.

En la revista Semana, tan ligada a los Santos, se puede leer que Martínez Guzmán fue quien capturó a Rodrigo Granda, el “canciller” de las Farc. Que comandó la Operación Libertad que logró la ubicación de un campamento de “Raúl Reyes” y que dio origen a la Operación Fénix, la que bombardeó la oficina de Reyes en la frontera ecuatoriana.

Ahora, recuerda Semana, que Martínez es Director de Carabineros de la Policía y ha desmantelado varias redes del Clan Úsuga, en un trabajo de siete meses en Urabá. Y concluye la revista que por “su trayectoria y su jerarquía es uno de los oficiales que están en primera línea para llegar a la Dirección de la Policía Nacional”.

Martínez Guzmán, entonces Coronel, fue Subcomandante de la Policía Antioquia, luego Comandante. Más tarde pasó a la Comandancia de la Policía Metropolitana de Medellín. Hizo una gran labor y por tal motivo fue llamado a curso de ascenso.

Ya como Brigadier General pasó a dirigir la Policía Metropolitana de Bogotá. Fue él quien dijo que la bomba “lapa” contra el exministro Fernando Londoño era tecnología Eta y que la tenía la Columna Teófilo Forero de las Farc. Ese día no volvimos a ver en televisión al General Martínez. Lo sacaron de la Metropolitana de Bogotá y lo pasaron a un cargo administrativo. En ese estuvo hasta que lo designaron Director de Carabineros de su institución.

Carabineros de la Policía está actuando contra la minería ilegal bajo el mando del General Martínez.

Tanto en Antioquia, como en Medellín, Bogotá y al frente de Carabineros ha actuado al lado de sus subalternos

Así lo hemos visto en diversas ocasiones. Quizás por esto la animadversión hacia él en altas esferas del gobierno nacional.

Entonces entró en escena una mano negra, justo cuando llegó el momento de su ascenso a Mayor General. Y hubo medios que divulgaron lo que decían hombres tan poco creíbles como el General (r) Santoyo, alias Macaco, Salvatore Mancuso, alias Jorge 40, alias Percherón y otros presos en Estados Unidos por nexos con narcotráfico. Y esos medios, (con contadas excepciones), no le dieron la oportunidad al Brigadier General Martínez de defenderse, de mostrar la otra cara de la moneda, como lo estipula la Ética periodística.

Llama la atención la posición de Villegas, el MinDefensa quien primero defendió al General Martínez y dijo que las supuestas acusaciones eran falsas, y luego echó para atrás y dijo que era mejor aplazar el ascenso de Martínez a Mayor General y esperar las pesquisas de una comisión que lo está investigando en el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Recordemos que el propio Villegas había afirmado que una primera comisión no había encontrado nada contra el General y que el documento era falso. En ese momento, la Comisión II del Senado votó a favor del ascenso de Luis Eduardo Martínez Guzmán.

Pero parece ser que el jefe de MinDefensa, Santos, el presidente, lo llamó a obediencia y le dijo que frenara el ascenso del General. Es que el “rival” de Martínez Guzmán es el General Ramírez, encargado de la seguridad de los Santos del Palacio de Nariño. Esto no lo digo yo, lo oí en el programa “La Luciérnaga”.

Me encuentro otras razones al analizar el porqué de esta rara maniobra que quiere acabar con la carrera de un General brillante, transparente, efectivo, eficaz, ético, por mencionar algunas de sus muchas cualidades.

A Santos presidente y a Santos, Enriquito, no les conviene que un General ataque todas las ilegalidades a las que están ligadas las narcoguerrillas y sus compañeros de negocios ilícitos, las bacrim. Esos ataques hacen tambalear el proceso habanero, el que quieren firmar a toda costa.

Lo triste es el silencio y la indiferencia de tantos, que, cuando todo esté consumado, llorarán como niños lo que no quisieron defender como hombres.

PD: Esta columna les desea una Navidad en familia y un buen 2016, porque reaparecerá en febrero del año próximo.

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