Esta semana la Corte Interamericana de Derechos Humanos publicó su decisión sobre el caso de los “desaparecidos del Palacio de Justicia”. La Corte condena a Colombia por once desapariciones y cuatro casos de tortura.
Fui abogado del Estado en su primera etapa frente a la Corte y renuncié a la defensa por diferencias de fondo sobre la manera en que debía encararse el caso en las etapas siguientes. Hecha esa precisión, creo pertinente hacer un resumen de algunas de las lecciones que deja el caso para el país:
Es indispensable que haya una defensa coherente y unificada desde el inicio de los casos en la Comisión Interamericana hasta que llegan a la Corte IDH. Las decisiones de la Corte se toman no solo con base en lo que el Estado dice frente a...