“Le tocó casarse”, “le tocó volarse”, “Fulano tiene un hijo, pero nadie sabe”. En nuestro medio, las herencias culturales han convertido la paternidad adolescente en un campo tan explotado en lo social como relegado en lo científico (ciencias sociales, de la salud). Podría asegurar que cada lector de esta columna conoce a un “hombre hecho y derecho” que tiene un “hijo regado”, producto de una relación juvenil.
No obstante, el lugar mental y social de la problemática del embarazo adolescente se vincula con las niñas, quienes suelen tomar la decisión de continuar o no con la gestación, de asumir o entregar la crianza del hijo.
El cuerpo en desarrollo del adolescente (hombre) no se arriesga durante el embarazo. En Latinoamérica y el Caribe, la mortalidad...