Existe una relación directa entre los sistemas electorales y los sistemas de partidos. Un sistema electoral mayoritario, unipersonal y a una vuelta, favorece la formación de grandes partidos, pues sólo las agrupaciones políticas con marcada tradición, destacada estabilidad, programas ideológicos serios y estructura filosófica definida, pueden alcanzar y mantenerse en el poder. Este esquema es válido para un modelo de gobierno presidencialista como el nuestro, en el que hay un presidente de elección ciudadana, quien actúa como jefe de Estado, jefe de gobierno y suprema autoridad administrativa; pero también se adecua a un sistema parlamentario como el inglés, cuya cabeza visible es un monarca (jefe de Estado) a quien le corresponde designar como...