Esta es la época del clic. La tecnología exponencial nos está acostumbrando a la velocidad con la cual es posible comunicar y conectarse. Un clic, y lo tenemos todo a la mano.
Esta cultura del clic nos lleva a creer que la eficiencia coincide con la rapidez. Nuestros cuerpos han asimilado de manera tan profunda esta cultura del clic que cuando alguien no nos contesta inmediatamente a un mensaje nos enojamos. Todo esto es el producto de la tecnología exponencial que está plasmando nuestras vidas y conciencias. Y no hay duda; los alcances tecnológicos, junto a nuevos desafíos éticos, nos traerán tremendas oportunidades para mejorar nuestra calidad de vida. De hecho, la tecnología juega hoy un rol estratégico para encontrar soluciones innovadoras...