Desde dos frentes, claramente polarizados, hay otra guerra paralela a la que se da en los campos de confrontación. No utiliza balas, proyectiles, explosivos, minas antipersonal, aviones caza o helicópteros Black Hawk, pero destruye, confunde y desmoraliza igual o más. Es la guerra de las entrevistas en los medios, de los lacónicos twitter -que con pretensión aforística suplantan las comunicaciones objetivas, serias y académicas-, de los panfletos anónimos, de la amenaza directa, de la intimidación, de los dardos envenenados que se disparan desde los escaños del Congreso, de los giros semánticos para decir nada o disfrazar evidencias, de los malabares y sutilezas en el manejo del lenguaje, de los gestos, las predicciones, las premoniciones, las...