Este miércoles le dijo adiós a la existencia -esa que tanto amó y por la cual mucho luchó- el gran astrofísico inglés Stephen Hawking, cuyo valiente trasegar es un testimonio al servicio de la ciencia y la humanidad amén de una singular demostración de gran valía por parte de un ser lleno de limitaciones físicas que, desde los 21 años, padeció el ELA hasta quedar por completo paralizado y solo poder escribir tres palabras por minuto, las cuales dictaba a un computador adaptado para leer sus gestos faciales.
Las claves para entender la superación de esta mente prodigiosa son una voluntad de hierro, la perseverancia y el infinito amor que le prodigaron los suyos, entre los cuales ocupa un gran sitial Jane, su primera esposa y novia de la juventud,...