PorCarlos Andrés GiraldoUniversidad del QuindíoLenguas Modernas, cuarto semestre andres.giraldo@live.com.ar
Temprano en la mañana: pala, azadón, machete, sombrero y un par de botas; campo, tierra y aire fresco, el gallo que canta desde las 4 hasta las 6, apenas cuando amanece.
Sembrar un par de árboles, regar la huerta, un poco de abono y todo está listo para crecer. Sin embargo, la visión idílica se va poniendo borrosa y allí comienzan los problemas. ¿Qué pasa con el campo? ¿Qué está ocurriendo con esta labor tan bella? ¿Cae en el olvido el que debería ser el trabajo más exaltado en el país?
Entre abonos y pesticidas se van yendo las ganancias; en los controles, en la logística, en las técnicas, en la poca paga. El punto es crítico, tanto que...