Se acerca el día de la madre y me puse a pensar en aquellas mamás que admiro. Las admiro en realidad a todas por aceptar aquella hermosa misión de generar vida, de transmitirla y de educarla. Pero dentro del universo inmenso de las madres hay un subgrupo: es el de aquellas que tienen hijos enfermos o con cualquier tipo de discapacidad. Esa sí que es una labor heroica. Y más en estos tiempos.
Muchas de ellas se enteran en el momento de la gestación que su hijo viene con alguna anomalía en su salud y no dudan en que su embarazo continúe aunque los médicos, ginecólogos, amigos o parientes las quieran convencer de “interrumpir su embarazo” “¿Te vas a dedicar a cuidar un niño enfermo?” “¿Vas a permitir que tu hijo sufra?”. Son algunas preguntas que...