Desde antes del advenimiento al poder de Donald Trump el tema de una guerra comercial de la gran potencia americana con China ha estado en el orden del día. La mesa siempre ha estado servida para que los dos jefes de Estado se enfrenten en un mano a mano en el terreno de los intercambios mundiales.
Es que las cosas no empezaron bien entre los dos grandes. El aperitivo en la mesa de las relaciones mutuas fue la amenaza de Trump, candidato, de establecer aranceles de 45 % a los productos chinos. Hablamos de que en Estados Unidos entran desde China productos por 385 trillones de dólares.
Pero el presidente recién estrenado no tardó demasiado -al igual que en otros campos- de percatarse que los Estados Unidos tendrían tanto o más que China que perder,...