Es muy simbólico que las armas de las extintas Farc sean ahora el piso de una casa museo en Bogotá. Armas fundidas que ya no matarán más colombianos: los colombianos podrán caminar sobre ellas, pisotearlas. Es el contra monumento que hizo Doris Salcedo y que fue martillado por las mujeres violadas en el conflicto.
Qué bello es para el país, en esta Navidad, saber que 37 toneladas de armas que se usaban en Colombia para matar, salieron de circulación. La pedagogía y reflexión surgida de este proceso ha permitido que al menos ya una generación de colombianos sepan y entiendan que el camino armado no es adecuado ni eficaz. Que en el país seguimos padeciendo violencia armada sí, pero no como la impuesta por las Farc y su engendro de la Coordinadora...