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Rafael Aubad López
Columnista

Rafael Aubad López

Publicado el 10 de febrero de 2022

Política con contenido: ¿una ilusión más allá de lo electoral?

El señor Petro es más que cada uno de los precandidatos de todas las coaliciones. Por historia política exitosa; por capacidad de interpretar los difíciles momentos de la gente; por las grandes debilidades de nuestras instituciones; porque ha aprovechado el tiempo para desarrollar su proyecto al ser “amo y señor” de su movimiento. Y por dos asuntos que no son de poca monta: tiene miles de militantes —no simplemente simpatizantes o voluntarios— y juega al populismo.

Solo habla de uno de nuestros grandes pecados: nuestra frágil democracia solo se ha ocupado de apagar incendios frente a complejos problemas que desde hace muchos años nos tienen en riesgo como un país viable socialmente. Lo que dice Petro lo dicen centros de pensamiento, instituciones multilaterales y mucha gente. Despierta simpatía emocional y objetiva en millones de colombianos. Y entonces, ¿por qué es tan inquietante para la democracia? Por una simple razón: está cargado de ideología y, por esa vía, se aproxima bastante al fanatismo. Una y otro, los más graves riesgos para vivir en sociedades sin miedo.

Sus emociones, ideas y creencias están más cerca del autoritarismo que de la gobernanza democrática. De gobernar como mesías y muy poco como conjunto de interrelaciones. Y en un país que necesita recuperar urgentemente la convivencia y profundizar la democracia, es un salto incontrolable.

¿Queremos, simplemente, de nuevo detener a Petro o gobernar para profundizar la democracia? En un encuentro de cinco minutos, tipo pitching de emprendedor, ¿cómo convencer a la persona —con la cual, en un 99,9 % de probabilidades, no habrá otra ocasión— que puede impulsar nuestro emprendimiento para que cambie positivamente? ¿Alguna de las coaliciones está en capacidad de hacernos entender y convencernos, a la mayoría de los colombianos, de que son la mejor alternativa política de cara al futuro? ¿En apenas un mes largo y, en el mejor de los casos, en cinco?

Mientras todas las coaliciones han estado la gran mayoría de su tiempo en la mecánica electoral, el señor Petro convoca con gran éxito y plantea asuntos que le crean opinión e interés permanente. Y mucha gente solo responde con odio. Que, sin duda, suma a su favor, sobre todo entre los jóvenes, que ya no tragan entero; han madurado y hay que convencerlos.

Si cada candidato de las coaliciones no extremas sale por su lado a buscar votos para ganar su consulta, creo que perderemos la oportunidad. Si todos salen como equipo a demostrar unión para convencer, para hablar como grupo de los grandes temas del país y de las regiones, considero que el pitching Colombia —ese es el emprendimiento político urgente— es más probable que sea exitoso.

Ojalá haya una mejor alternativa, en términos de asegurar un país mejor y sin miedo. Una convocatoria colectiva en la práctica, y no solo en el papel, estoy seguro de que merecería el interés de los indecisos 

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