Hace unos meses, una amiga contó una historia de esas que se oyen una vez en la vida. Su abuela fue hospitalizada y ante la urgencia de encontrar un documento, las mujeres de la familia decidieron voltear la casa: vaciaron armarios, abrieron cajones y buscaron el papel sin dejar ningún rincón invicto. Después de varias horas, la mamá de mi amiga buscó debajo de la cama.
No había nada hasta que decidió levantar el colchón y lo vio extrañamente abultado. Al llevar unas tijeras y examinarlo, descubrió lo inimaginable: estaba lleno de billetes y entre la tela había más de 300 millones de pesos. Por fin la familia entendió las abstinencias de la abuela, quien durante años se negó a salir de vacaciones y en la casa instauró un régimen de austeridad...