En un tuit del 5 de junio de 2014 decía Fernando Vallejo que “la ventaja de morir en Colombia es que uno se va tranquilo sin saber de dónde vino la bala, si de la derecha o de la izquierda”.
Pues bien, desde que gobierno y Farc decidieron el cese el fuego bilateral, hace varios meses, la bala no ha venido ni de la derecha ni de la izquierda. Se acabó la ventaja de Vallejo, ahora uno se puede morir tranquilo, a secas.
Este lapso impensable se volvió, entonces, un laboratorio de lo que el país será, un tubo de ensayo de la Colombia nunca antes imaginada. Ahora podemos imaginarla, porque ya hay materia de dónde arrancar.
Las noticias de los últimos tiempos se refieren a agarrones extremos entre partidarios del cielo y del infierno, todos eso sí alegando...