Por GLORIA INÉS MÚNERA R.
Más allá de la eterna discusión de si en la alborada se debe quemar pólvora o no, por qué mejor no nos concentramos en recibir la temporada navideña, el adviento, en medio de la unión y la reconciliación.
Qué tal si como antaño, nos unimos por cuadras y celebramos una noche de integración, de compartir fraterno con nuestros vecinos, con quienes a veces apenas sí cruzamos un saludo, y recibimos diciembre en medio de villancicos, luces, buñuelos y natilla.
Esta sería una bella forma de retornar a aquellas épocas cuando entre vecinos se intercambiaban viandas de toda clase, se estrechaban lazos de amistad y hermandad y se renovaban sentimientos solidaridad con quienes pasaban por momentos difíciles.
Que el estruendo de la...