Por NORMAN MESA LOPERAUniversidad Católica del NorteFacultad de Com. Social, 7° semestre@NormanMesa2
Preservar el principio de imparcialidad, privilegiar el interés general sobre el particular, defender la moralidad pública de la utilización abusiva de recursos públicos, son -entre muchas otras de mayor calado- razones en las que se apoya nuestro ordenamiento jurídico para prohibir a los servidores públicos, combinar su ejercicio con el de hacer proselitismo político a favor de partidos o candidatos de sus preferencias.
Son escasos los servidores estatales que no hacen política, pues el “guiño” siempre aparece en escena mostrando la simpatía por alguna aspiración o grupo político, como diciéndole al elector: ese es el mío... hágale que ahí vamos....