Érase una vez un grupo de hermanos, diez en total, que se llamaban Barbosa, Girardota, Copacabana, Bello, Medellín, Itagüí, La Estrella, Sabaneta, Caldas y Envigado.
Nacieron uno tras de otro en el Valle de Aburrá, y cuando crecieron decidieron unir sus voluntades para trabajar todos por todos, pues tenían intereses comunes: planeación y ordenamiento territorial, cuidado y protección ambiental, seguridad, movilidad, infraestructura, educación y cultura, salud y empleo para todos. En pocas palabras: calidad de vida.
Entonces crearon una entidad que se llama Área Metropolitana del Valle de Aburrá, AMVA, hace ya 36 años y siguen contando.
Pero hay días aciagos. En uno de ellos, tal vez mal asesorado quién sabe por quién, Envigado se “embejucó”, hizo...