Hace apenas unos días, un alto cargo de la administración pública española sugirió que no había que utilizar la denominación de Estado Islámico para designar al grupo que aterroriza a las poblaciones del Mashrek. Al parecer, ello implica sobreestimar a la banda terrorista. Con ello, el problema de la amenaza radical quedaría resuelto. ¡Qué fácil y brillante solución!
A finales de 2001, cuando la intervención aliada en Afganistán parecía haber acabado con Al Qaeda, el entonces cabecilla de la agrupación radical, Osama Bin Laden, lanzó la advertencia: “volveremos dentro de una década”. Para los analistas, se trataba de un plazo razonable para recomponer la estructura de la organización, ampliar las redes existentes a los países del Magreb y resucitar...