Todo existe en relación. La relación garantiza que todo está en sintonía, buena o mala, y que todo influye, bien o mal, en todo. El influjo es el distintivo de todo.
Influir es producir determinados efectos sobre personas y cosas. Ver, oír, oler, gustar, tocar son modos de influir. Viendo, oyendo, oliendo, gustando y tocando influyo en todo lo que me rodea, y todo lo que me rodea influye en mí.
Amar y pensar son influjos aun más poderosos. La realidad tiene para quien ama secretos portentosos, y también para quien piensa. Me transfiguro en lo que amo y pienso durante todo el día, a la vez que influyo con mi amor y mi pensamiento en las personas y las cosas.
El Papa Francisco tiene una poderosa amiga, Teresita del Niño Jesús. La lleva consigo adondequiera...