La violencia no hace parte de la naturaleza humana. Es una posibilidad, una alternativa que tenemos a la mano para resolver conflictos y tensiones, pero no es inevitable. El mejor ejemplo somos los millones de seres humanos que nacemos, vivimos y morimos sin tener que echar mano de su ejercicio para defender nuestros intereses o promover nuestras ambiciones.
La búsqueda de reconocimiento, por otro lado, es la piedra angular de nuestra humanidad; estamos ante todo determinados por nuestra obsesión por encontrar una identidad grupal, por sentirnos reconocidos por otros, por hacer parte de algo más grande que nosotros mismos. Encontrar ese lugar dentro de una comunidad o en una sociedad puede lograrse por muchos medios, la mayoría pacíficos –e...