<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Invitado
Columnista

Invitado

Publicado el 06 de junio de 2019

Reflexiones sobre la mina de Quebradona

Por José Roberto Arango

Pocos temas han suscitado tanto interés en Antioquia en los últimos años acompañado de polémica, al mismo tiempo que ha recogido opiniones de polos opuestos en una cruzada única, como es el rechazo a la eventual explotación minera en Quebradona, municipio de Jericó. Y nada más oportuno que hacer algunas reflexiones muy personales, pero que recogen el clamor de todo un pueblo y un departamento.

Es cierto que la mina Quebradona ahora es de propiedad de inversionistas extranjeros, de la multinacional AngloGold, domiciliada en Sudáfrica.

Es cierto que presentaron una demanda de nulidad al Acuerdo del Concejo Municipal de Jericó que establece prohibiciones en defensa del patrimonio ecológico y cultural, pero que fue desestimada por los tribunales dándoles razón a los pobladores del municipio, decisión que pone en jaque el proyecto. https://www.larepublica.co/empresas/anglogold-pierde-otra-batallaen-en-el-proyecto-minero-de-quebradona-2869412.

Es cierto que se denominan de explotación subterránea, como también debe ser cierto que es minería a cielo abierto. Es decir, un cráter de un kilómetro de diámetro y de 400 a 600 metros de profundidad.

También debe ser cierto que depositar diariamente 17.000 toneladas de escombros al lado del río Cauca durante 20 años es operación de cielos abiertos.

También debe ser cierto que es más una mina de oro que de cobre.

Y es cierto que el precio del cobre es casi 500 veces menor que el precio del oro.

También debe ser cierto que no hay técnicas metodológicas para el control y fiscalización del tipo de minerales que se llevarían como material estéril.

También debe ser cierto que el cráter y el túnel se construirán con ayuda de explosivos y taladros de alto rendimiento y producirían contaminación de agua, aire y ruido.

También debe ser cierto que por este perjuicio Colombia dejaría los primeros lugares en el mundo en avistamiento de pájaros endémicos y raros de la región, muchos de ellos en peligro de extinción.

También debe ser cierto que se afectarán gravemente los acuíferos superficiales y profundos que se encuentran en la montaña y sus alrededores.

Y también es cierto que en documentos oficiales de AngloGold asimilan el cráter, perdurable cicatriz a la naturaleza, con verdaderas maravillas naturales, como lo son Chiribiquete en Colombia y Buraco das Araras en Brasil.

Y es cierto que el empleo y su proyección en esta región, gracias a la agricultura, el ecoturismo y entretenimiento es superior en cantidad, calidad y sobre todo sostenible verdaderamente en el tiempo.

También debe ser cierto que el proyecto Quebradona está quebrando el tejido social de la región de Jericó.

Cierto también que Jericó es un municipio de 15.000 habitantes, lo que lo hace vulnerable a posibles malas influencias derivadas de la explotación.

También debe ser cierto que empleados oficiales del sector de la educación y exfuncionarios públicos del municipio de Jericó han sido invitados a viajes al exterior para sensibilizarlos sobre el desafortunado proyecto.

También debe ser cierto que estas personas son entrevistadas en videos por la empresa minera para que manifiesten su apoyo.

Cierto será que algunos de sus asesores, al no estar de acuerdo con este proyecto minero, han presentado su renuncia y se han apartado de ideas de negocios que afecten la región.

También debe ser cierto que se repartieron dineros a través de anteriores administraciones, según lo manifestó una funcionaria de la misma empresa en un encuentro en La Pintada.

Debe ser cierto que las autoridades gubernamentales y las entidades del Estado tendrán que investigar la posible intervención extranjera en educación y política en Jericó y su zona de influencia.

Cierto es que las organizaciones ecológicas y ambientales nacionales e internacionales están informadas y seguramente se manifestarán sobre el tema con el paso de los días.

También debe ser cierto que este proyecto beneficiaría económicamente a sus dueños extranjeros, y en Colombia a sus ejecutivos y asesores, y al Estado con unas regalías que no perdurarán en el tiempo.

Es cierto que los perjudicados serán los habitantes de esta región del Suroeste antioqueño, los campesinos, los colombianos y en especial las generaciones futuras, que no podrían disfrutar del tesoro natural de hoy, a causa de las cicatrices indelebles a la naturaleza y que sí perdurarán en el tiempo.

Son ciertas las huellas de la minería en los países que han operado dejando daños irreparables.(https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/anglogold-nominada-peor-empresa-para-medio-ambiente/234679-3).

Es cierto que nuestros antepasados construyeron el país con minería y tala de bosques, tiempos en que la población colombiana no pasaba de 10 millones de habitantes y no había conciencia ambiental.

Es cierto que lugares como Caucasia, Segovia, Remedios, Montelíbano entre otros, los conocimos en los años cincuenta como lugares sanos social y ecológicamente. Sólo basta mirar ahora en lo que se han convertido. Hoy, esos lugares son centros económicos afectados en su ambiente y presos de la delincuencia, prostitución y extorsiones.

Debe ser cierto que esta clase de minería en un lugar como Jericó va en contra de la llamada “economía naranja”, bandera del presidente Duque, y en pleno apogeo en esta región.

Y es cierto que los opositores al proyecto lo hacemos por convicción cultural, ambiental e histórica y porque estamos de una u otra forma vinculados a la región.

El ser humano no debe tomar decisiones irreversibles.

Y es absolutamente cierto que los daños que causaría la mina de Quebradona serían irreversibles.

La idea de que, tarde o temprano, el fracaso del socialismo del siglo XXI hará resplandecer la alternativa liberal como programa futuro para lo que se ha dado en llamar “la Venezuela del día después”, tal vez no sea una inoportuna extravagancia.

Para muchos opositores venezolanos es concebible que, en un ambiente electoral en el que estuviesen garantizados las libertades públicas y la transparencia en el cómputo de los votos, el repudio a todo el sufrimiento que la era Chávez ha traído a mi país inclinaría decididamente la balanza hacia quienquiera que ofrezca un plan dirigido a propiciar una economía de mercado y haga posible un Estado que no antagonice cruelmente la prosperidad y la dicha de los individuos.

Sostienen que la trágica cauda de muerte y desolación que ha empujado a millones a preferir dejar el país, la omnipresencia y la magnitud sideral de la corrupción, la pasmosa ineptitud de un Gobierno incapaz de brindar y sostener servicios públicos de ninguna especie, la violencia criminal de un Estado fallido y la cínica tiranía de unos pocos no habrá hecho sino acercar al público elector a una plataforma partidaria del freedom of choice, la libre competencia y el Estado pequeño.

Mi comentario respecto a esta proposición es que soñar es barato y, además, tal como afirmó el filósofo de Brooklyn, Mario Puzo, los tontos mueren. Tal vez me equivoque, como en tantas otras ocasiones. Mi escepticismo se funda en el perfecto idiota latinoamericano que, hace ya más de 20 años, perfilaron Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza como comprensiva sátira al aparentemente insumergible amasijo de ideas y supercherías que hoy más que nunca da sustento a nuestros populismos.

Mirando hacia atrás, se comprende ahora que el perfecto idiota latinoamericano —el libro— prefiguró cabalmente a los electores chavistas, trabalhistas, kirchneristas, correístas y, últimamente, morenistas que han dado una vez más espaldarazo al proteico, insumergible populismo de nuestra América durante el último cuarto de siglo.

El perfecto idiota latinoamericano —el sujeto populista— no solo existe en la vida real, sino que tiene una terca carnadura. El retorno kirchnerista que se cierne sobre Argentina es prueba de ello.

Por otra parte, y al mismo tiempo, es justo hacer notar que Venezuela ostenta un extraño récord en la historia de las ideas en Latinoamérica: en mi país han aparecido, de tiempo en tiempo figuras intelectuales como Carlos Rangel, cuyo libro Del buen salvaje al buen revolucionario, publicado en 1976, pudo parecer entonces una práctica de vuelo en solitario.

Lo que hoy quiero destacar es el acento que Rangel puso en la necesidad de superar exitosamente, y no solo en el terreno de las ideas, el déficit que suponen las supersticiones del estatismo latinoamericano.

Nadie puede vaticinar, a fecha cierta, cuándo finalizará la pesadilla venezolana ni avizorar siquiera si en un futuro cercano mis compatriotas podrán elegir libremente a sus gobernantes. Pero, con todo y la parsimonia con que desde enero pasado han comenzado a moverse las cosas, hay señales en el cielo.

Aunque la desengañada sabiduría del tiempo indique que el perfecto idiota latinoamericano, como el Espartaco de Howard Fast, regresa siempre y siempre son millones, no luce prematuro comenzar a airear un programa que logre infundir en el perfecto idiota venezolano la noción de que no son Maduro y su panda de narcogenerales quienes han arruinado el legado de Chávez, sino que el único legado de Chávez, antonomasia del populismo, es el fementido, catastrófico y asesino “Estado comunal” de Nicolás Maduro.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

SELECCIÓN COLOMBIA

Seguro, ordenado y calculador, el equipo de Carlos Queiroz empezó la Copa América con pie derecho.

$titulo

CLAUDIA PALACIOS

La periodista publicó una columna sobre migrantes con apuntes calificados de xenófobos. Le llovieron críticas.