La necesidad de una profunda reforma al sistema de administración de justicia está fuera de discusión. Sobre su urgencia parece hacer consenso excepto, por supuesto, en las altas cortes. Pero el acuerdo no se extiende al contenido. Ahí hay diferencias importantes.
En mi opinión, cualquier reforma integral debe tener siete ejes: mejorar el acceso, acelerar la resolución de los casos, resolver la exasperante morosidad y descongestionar, generar seguridad jurídica, mejorar la calidad de los abogados y de los operadores jurídicos, frenar la corrupción rampante en el sistema, poner fin a su politización, y conseguir un mejor gobierno de la rama. Por razones de espacio, haré acá solo algunos comentarios al proyecto del Gobierno.
Por ejemplo, las propuestas...