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Taller de Opinión
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Publicado el 04 de septiembre de 2020

¿Renunció Shinzo Abe solo por estar enfermo?

Por Koichi Nakano

El anuncio del primer ministro de Japón, Shinzo, de que dimitiría debido a problemas de salud fue un final bastante abrupto para un líder supuestamente fuerte. Abe ha gobernado Japón, más recientemente, durante un récord de siete años y ocho meses: es el primer ministro con más años de servicio en el país.

La decisión fue una sorpresa, y sin embargo, no lo fue.

Una enfermedad crónica también fue la razón citada por el Sr. Abe cuando renunció de repente de su primera ronda como primer ministro en 2007.

El asunto de su salud había salido a la luz una vez más hace unas semanas cuando, después de que tuvo una revisión médica, un exministro y asesor cercano expresó públicamente preocupación por que el primer ministro tenía exceso de trabajo y podría tener que ser “obligado” a tomarse unos días de descanso.

Eso parecía extraño porque el Sr. Abe ciertamente no parecía estar trabajando demasiado duro. De hecho, la mayoría del pueblo japonés se había vuelto crítico sobre su falta de acción para dar manejo a la pandemia y su impacto económico.

Abe estuvo en gran parte ausente de la vista del público después de que estalló el coronavirus en Japón a principios de este año, apareciendo ocasionalmente solo para anunciar políticas mal concebidas: su plan de distribuir dos máscaras de tela lavables, las llamadas Abenomasks, a todos los hogares fue rápidamente ridiculizado como inútil e ineficaz.

Al mismo tiempo, todavía estaba sumido en varios escándalos de los últimos años y aún no proporcionaba relatos convincentes de su comportamiento. Con coronavirus o no, continuaron los escándalos y el amiguismo.

En enero, el primer ministro dobló o reinterpretó, llamémoslo como se quiera, una ley para que un fiscal favorito pudiera permanecer en el puesto más allá de la edad obligatoria de jubilación. Luego trató de enmendar formalmente la ley, una medida que parecía un intento de validar retroactivamente lo que ya había hecho indebidamente. Pero después de que el fiscal se vio obligado a renunciar por el juego ilegal, Abe tuvo que retractarse del plan.

El Sr. Abe tiene mucho que explicar, al Parlamento, los medios, el público. Y sin embargo ha hecho lo mínimo posible en cuanto a eso.

El Sr. Abe cerró la sesión ordinaria del Parlamento, conocida como la Diera, el 17 de junio. El 31 de julio, la oposición hizo un llamado para una sesión extraordinaria lo más pronto posible. Aunque dichas solicitudes son un derecho garantizado por la Constitución, el Sr. Abe las rechazó. Era la tercera vez que lo hacía.

Antes del anuncio de la renuncia del Sr. Abe el viernes, su última rueda de prensa apropiada había sido el 18 de junio,- aun a pesar de que las conferencias de prensa de un primer ministro con los medios japoneses son notoriamente organizadas y de asuntos mansos.

Japón ha tenido un éxito relativo en la gestión de la propagación del virus y en la limitación del número de muertos, pero el gobierno no recibe mucho crédito por ello. En una encuesta de opinión de mediados de agosto, alrededor del 60 por ciento de los encuestados dijeron que tenían una opinión negativa de la respuesta de la administración de Abe a la pandemia.

El Sr. Abe regresó al poder en diciembre del 2012 prometiendo “tomarse de nuevo a Japón”, una promesa para reconstruir la economía japonesa con su característica “Abenomics” y “normalizar”, como él mismo dijo, la política de defensa de Japón mediante el rearme y reforzando los lazos con los Estados Unidos.

Dado que Abe renunció abruptamente en medio de crisis y controversias, es más probable que el partido liberal busque un nuevo líder consultando a un grupo relativamente pequeño de miembros y representantes de la Dieta del partido en los capítulos locales que organizando una carrera en toda regla con la participación de miembros de base del partido.

Cualquiera que sea el legado del Sr. Abe, quienquiera que sea su reemplazo inmediato, una cosa ya sobresale: el gobernante de Japón que ha servido durante más años está dejando su cargo escapándose de escándalos y evadiendo llamados para tomar responsabilidad del pueblo al que supuestamente debe servir.

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